De hecho, el amor verdadero significa libertad y crecimiento antes que posesión y limitaciones. Asimismo, es sinónimo de paz y no de confusión, también de seguridad en vez de miedo. Significa además entendimiento, lealtad, estímulo, compromiso, conexión y, lo que es más importante, significa respeto. Por supuesto que el Amor verdadero puede tener sus momentos difíciles,
pero uno puede enfadarse por algo que haya dicho o hecho otra persona sin dejar de gustarle o de tratar mal a quien lo dijo o hizo. El Amor verdadero significa aceptar los desacuerdos como amigos y no como adversarios o rivales, pues el auténtico amor no consiste en luchar o ganar. No es lo mismo necesitar amar para sentirse bien, que elegir amar porque uno se siente bien.